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Entroido de Verin - Obradoiro, o Cigarrón

Entroido de Verín - Obradoiro, o Cigarrón

 

Apartados a tratar

1. Introducción Entroido de Verín
2. La Figura del Cigarrón:
• Los Comienzos
• El Traje
• La Máscara o Careta
• Pautas de Conducta
• Eventos o Salidas
3. El Sentimiento de un Cigarrón
4. El Bautizo del Cigarrón

 

1. Introducción Entroido de Verín

No se tiene precisado con certeza el origen de las fiestas del Carnaval.
Es en épocas oscuras de la Edad Media cuando aparece con más fuerza formando parte del círculo litúrgico cristiano, por lo que parece que sin la existencia de la Cuaresma, el Carnaval no hubiese perdurado en la forma que mayoritariamente se presentó hasta hace algunos años.
Desde el Renacimiento se creyó que el Carnaval provenía directamente de las antiguas fiestas Saturnales romanas. En estas fiestas existía como costumbre generalizada, el trueque de regalos e invitaciones, de vestirse con máscaras o disfrazarse y de que los señores vistiesen las humildes ropas de los esclavos, gozando éstos por contrapartida, de cierta libertad sin reconocer amo alguno.
La propia palabra Carnaval llevó a algunos a derivarla de “carrus navalis” o representación que en la fiesta de las “Kalendas” de marzo venían a celebrar los romanos en honor a la diosa Isis, con procesiones, disfraces y exhibiciones de barcos arrastrados por tierra.
El Carnaval, es una fiesta en la que los ritos y manifestaciones de origen arcaico se mezclan en la época romana con otros de tipo social, que perduran hasta la Edad Media, adquiriendo también un sentido cristiano. La convivencia de ambas manifestaciones, la pagana y la cristiana, nos lleva definitivamente a fijar los caracteres que aún hoy en día se detecta en la fiesta del Carnaval.

 

 

En muchas de estas fiestas salían previamente los “demonios” enmascarados, circulando libremente por las calles y creando un ambiente de desenfreno.
Al poco tiempo estos enmascarados ya aparecen organizados participando en gremios, en danzas y finalmente en procesiones como penitentes representando siempre lo demoníaco, lo negativo frente al triunfo de la fe. A partir del Renacimiento, con la nueva concepción filosófica del mundo y de la vida, la fiesta del Carnaval, fue más un remembranza y un adiós a otra época que ya terminara. En algunos casos fue así, más en otros, la concepción vital medievalista perduró por diversos motivos socioeconómicos, hasta nuestros días; en el rural, agrario y medieval a través de nuestras gentes, de nuestras villas, pueblos y ciudades por medio de los gremios que mostraban sus espectáculos, invenciones, danzas y máscaras.
HISTORIA – ORIGEN DEL CARNAVAL EN VERÍN
Creemos que fue esta concepción la constante que hizo que los habitantes de una comunidad como Verin, predominantemente gallego y rural, mantuvieran viva esta tradición popular y ancestral.
El Carnaval verinense fue parejo con las circunstancias históricas y políticas del país a lo largo del tiempo, celebrándose con mayor o menor suerte. Las primeras referencias escritas las encontramos en los seminarios “El Támega” y “La Opinión”, portavoces del sentir verinés en los primeros años del Siglo XX. La “Tertulia de Confianza” y el “Casino de la Unión” celebraban bailes de máscaras en el 1901, ambos juntaban en sus salones, según la opinión de la época, los sectores sociales con capacidad de decidir en nuestra comarca. En el año 1917, sería de los pequeños grupos de máscaras, magas, zíngaras, holandesas, hadas, que lucieron sus trajes en el Casino de Verín donde se vieron singulares disfraces: odalisca (esclava en el harén de un

 

 

 

sultán) y gitana. El 1923, fue un año muy malo para el Carnaval. Según informaba el día 2 de febrero “Nuevo Támega”: “El Señor Alcalde ha dado órdenes a sus agentes para que prohíban terminantemente los tiznes y harina los días de Carnaval, multando o deteniendo a los inflijan sus órdenes” “ Hablamos de unos años que abarcan desde principios de siglo hasta el año 1.936, en el que gozó de una “cierta libertad” porque estuvo marcado por las directrices y normas impuestas por las autoridades de la época, que no eran muy proclives a tanto derroche y desenfreno, y hablamos también de los años de represión, la época de la posguerra, en la que el Carnaval se suprimió en todas sus manifestaciones, llegando así al año 1.944, en el que el alcalde por entonces, de Verin, D. Edesio Fuentes consigue el permiso gubernativo para celebrar el Carnaval en la calle, organizado a escote por la mocedad, teniendo la Plaza Mayor y la de la Estrella como centro neurálgico en dónde se concentraría la diversión, y en el que confluían las máscaras y comparsas para alegría del numeroso público que llenaba las ventanas de las casas colindantes.
El Carnaval como fiesta popular es el reflejo de los vaivenes que constantemente les sobrevienen a las gentes, a la historia, a la vida en fin. Mientras el Carnaval sea una fiesta enraizada en el pueblo, estará sujeto a esos altibajos lógicos, adaptándose a la forma de pensamiento imperante en cada época y renovándose cada cierto período, tal como viene acaeciendo desde hace muchos siglos.
EL CARNAVAL SERÁ MIENTRAS LA GENTE LO QUIERA Y COMO LO QUIERA.

 

 

SIGNIFICADO

Es ésta una fiesta en la que los ritos y las ceremonias se entremezclan: ponerse máscaras, comer “do porco” (degustar todo tipo de productos relacionados con la matanza; chorizos, carne y otros), echar harina, quemar los Entroidos, el Meco, cambiar el carácter durante unos días, cambiar los roles sexuales, etc.
En estos días está permitido hacer cosas que no lo están el resto del año y que incluso parecerían de mal gusto, es pues el Carnaval, en definitiva, el revés del mundo, la contradicción de la vida cotidiana y la búsqueda de la inversión total de los valores.
La crítica social, la parodia, lo grotesco, lo burlesco, son modos de ridiculizar inconscientemente los hechos de la vida cotidiana, los oficios, los cargos públicos, los cortejos religiosos, la guerra, la justicia, la vida de los vecinos y otras manifestaciones de tipo social o profesional. Los ritos del Carnaval, la vestimenta, los dichos y hechos improvisados le confieren también a ciertas máscaras un carácter teatral.
Se distingue también una tendencia natural al igualitarismo, al verse suprimidas las diferencias sociales, de edad, estado civil, clase, sexo, etc. haciendo que en esta fiesta se mezclen todos, olvidando los respetos y las distancias que la vida cotidiana impone.
Para recordar cuando y como se inició, en la era moderna, ese desfile de cigarrones, carrozas y comparsas, hay que rescatar los artículos de prensa y el inicial PROGRAMA DE FIESTAS DE PRIMAVERA que entonces se había confeccionado. En Enero de 1967 el corresponsal de LA REGION en Verín, analizaba las diversas causas que, a su juicio, habían llevado a la decadencia a las que, en aquel entonces, había que denominar fiestas de Primavera, ya que los Carnavales seguían oficialmente prohibidos.
Según la fuente del corresponsal Adolfo Taboada, en el año 1967, escribió un artículo en el que dice “me atreví a utilizar la

 

 

prohibida denominación de Carnaval”. Anunció las fiestas, que el domingo, día 6 a las doce de la mañana, del Barrio de San Lázaro recorrerá las calles de la villa. Se esperaba la concurrencia de todos los Cigarrones del valle y se invitó a los “Peliqueiros” de Laza, que luego acordaron no salir de su localidad. Así la comisión utilizó lo único que entonces quedaba de su antiquísima máscara representativa: uno de los trajes de Cigarrón, que tenía el Tito de San Lázaro y otro que había traído alquilado Manuel Fernández Delgado (Manolo Chocolito). Y así fue cómo el domingo 5 de Febrero de 1967 a las doce de la mañana, desde San Lázaro, arrancó el PRIMER DESFILE encabezado por Chemary Pérez, disfrazado con un capuchón, la Charanga de Pazos y los dos CIGARRONES.

2. La Figura del Cigarrón

Los Comienzos:

Averiguar los hechos y procesos que ocurrieron y se desarrollaron en el pasado e interpretarlos ateniéndose a criterios de objetividad; aunque la posibilidad de cumplimiento de tales propósitos y el grado en que sean posibles son en sí mismos objetos de debate. En este mismo ámbito podemos establecer el nacimiento de la Figura del Cigarrón, existiendo distintas vertientes narradas por diferentes escritores, historiadores y antropólogos.
Fuente Manuel Fernández-Barja Sánchez: En la edad media, tanto los señores feudales, como ciertos nobles, tenían el privilegio de imponer tributos a todas las personas que habitasen

 

 

en lugares, aldeas y poblaciones situadas dentro de los límites de sus feudos, que por razón de herencia, conquista o bula real, le correspondiese. Dichos señores, no sólo eran dueños de la comarca señalada, sino que lo eran también de vidas y haciendas, incluso tenían el llamado derecho de “pernada”, que consistía en acostarse la primera noche de la boda con la novia, o si esto no le apetecía, por no ser la novia de su agrado, metía una de sus piernas bajo las sábanas, y tocaba la pierna de la novia y la volvía a sacar.
Los habitantes de un feudo, todos eran vasallos de su señor y todos pagaban el tributo que éste le señalase.
Cuando algún vasallo suyo, hacía un servicio distinguido en la guerra, le recompensaba su señor, con algún terreno o cabeza de ganado, pero todo lo que recibía era un préstamo, ya que sobre él quedaba, señalado un gravamen para toda la vida y la de sus herederos.
En el siglo XV y comienzos del XVI, comenzaron las gentes a hacerse reacios en el pago de los tributos, dando lugar a que los cabecillas de los pueblos fuesen ahorcados en las plazas públicas, pero cuando estos hechos vandálicos llegaron a conocimiento del rey, éste envió emisarios con amplios poderes y fueron castigados muchos nobles, pero sé les facultó para que mediante recaudadores, cobrasen sus tributos.
Los nobles cada vez encontraban en los pueblos más disculpas para demorar o aminorar el tributo, acordaron crear esbirros, que vestidos con trajes de colores, una máscara y látigo en mano, fuesen por los poblados y aldeas cobrando a sus vasallos.
Las vestiduras de estos cobradores y la máscara, fueron copiadas, según la tradición de la familia de La casa del Perú. Los Condes de Monterrey, Maceda, Benavente, Sotomayor y otros se reunieron, acordando copiar de éstos indígenas, una máscara extravagante y grotesca que atemorizase a todas las gentes, que dada su incultura y su temor a los disfraces terminaban pagando el odioso tributo.
Como podemos comprobar en gravados antiguos, eran representados, con el látigo levantado y la mano extendida con la palma hacia arriba, como solicitando o demandando algo, “el

 

 

impuesto “. En cada condado la máscara iba con ropaje diferente, pero en su mayoría iba vestida con pieles de animales salvajes.
En el feudo de Monterrey, la máscara tomó el nombre de “Cigarrón” por el ensordecedor ruido que producían sus grandes cencerros, sus alargados látigos y sus continuos saltos.
Pasado el tiempo, este traje con su máscara, formó parte de las fiestas del Carnaval en toda la comarca. El Cigarrón cuando hace su presencia en las calles, persigue al vecindario y una vez alcanzada alguna persona se coloca delante de ella y levantando el látigo” Zarrapo” en la mano derecha, le enseña la palma de su mano izquierda, en actitud de pedir el tributo, y así en esta posición si no recibía el tributo, descargar el látigo, en la espalda y cuerpo del perseguido, al mismo tiempo que con un baile o danza y dando saltos hace sonar las “ chocas “ colocadas a la altura de la cintura. Hoy en día el Cigarrón es el personaje más típico de las fiestas de carnaval.
Fuente D. Gaspar de Acevedo y Velasco “V Conde de Monterrey”: Físicamente era de baja estatura pero muy grande en inteligencia, alcanzando el título de “Virrey”, cargo que le fue dado por el Rey Felipe II para gobernar la “Nueva España”, Perú y Méjico, territorios por los que extendió las costumbres de su condado, falleciendo en Perú el año 1606, dejando una importante biografía escrita de su abuelo paterno, al cual le mencionaba como fundador de los “Cigarrones”, creados en el Siglo XVI como ojeadores de vistosas batidas de caza, cometido para el que eran elegidos jóvenes de la comarca de probada fortaleza física, expertos en monterías y buenos conocedores del terreno. Al regresar de las cacerías y ante la presencia de los invitados al banquete, los ojeadores se vestían de “Cigarrón” con unos trajes muy pintorescos y llamativos; conjunto de prendas de vestir que combinaban con una chaquetilla corta con galones abigarrados y sobre ella una pañoleta de seda, calzón corto con flecos sobrepuestos y borlas multicolores, faja de color rojo enrollada a la cintura sobre la que se colocaba un cinto de cuero portador de cinco o seis grandes y estruendosos cencerros de metal (que los “Cigarrones” hacían sonar en sus carreras o por medio de movimientos rápidos de cadera). El rostro lo cubrían con una

 

 

 

carátula de madera, sobre la que se prolongaba una especie de mitra metálica, en la que chillonamente pintaban la cabeza de un animal autóctono, detrás de la carátula descolgaba parte de la piel, calzados con zapatos y medias blancas de punto, llevando en la mano un látigo.
El de llevar la cabeza de un animal pintado en la mitra significaba la representación de la especialidad de cada ojeador en la cacería, el látigo en la mano era para golpear las matas y obligar a la caza a salir de sus escondites, y por último, el hacer sonar los cencerros para ahuyentar a los animales y obligarlos a huir hacia los lugares donde se encontraban los tiradores.

El Traje:

Como ropa lleva vestido una camisa blanca con corbata roja (en la actualidad de colores variados) y por encima una chaqueta corta de tela con terciopelo acompañada de galones y ornamentos dorados. Cubriendo los hombros, atavíos de militar con flecos dorados (llamadas charreteras) y paño de colores sobre ellos, sujetos con broches femeninos. La chaqueta no cierra en el pecho, sino que se asegura con tres lazos de colores (los más usados son el rojo, azul, verde y rosa). En la cintura, dos fajas envueltas y sobre ella el cinto de cuero del que cuelgan por detrás, seis grandes chocas. Estas chocas de cobre se alternan según sea su sonido, grave o agudo. Además de ir alternadas, deben también estar concertadas para que produzcan su sonido característico. El arte de los Cigarrones consiste precisamente en mover con soltura las chocas, usando el propio movimiento del cuerpo. Cubriendo las piernas llevan calzón corto con trenzados de lana blanca y de color, flecos y borlas, en las que predominan los colores rojos y verdes. El resto de las piernas se cubre con medias de fantasía con borlas adornadas por ligas. En los pies, calzado de zapato negro con cordones. En la mano llevan una zamarra o látigo del que pende un pellejo de piel.

 

(imagem da nomenclatura)

 

La Máscara o Careta:

La máscara más característica y arcaica de la Comarca de Monterrey es la del Cigarrón en el valle de Verin. Consta esta máscara de una careta trabajada en madera (Amieiro o Avidueiro) pintada de modo que en ella se resalten las cejas, sus sonrosadas mejillas, amplio bigote, y su cínica sonrisa mostrando la dentadura y una falsa barba que suele ser de piel de conejo.
Colgando de la careta una suerte de mitra de hojalata pintada con motivos diversos, predominando animales de la zona. La parte posterior de la mitra se cierra con una badana de piel, que en tiempos era de zorro, gato o perro, más hoy se ha visto sustituida por distintas imitaciones de fibras sintéticas o pieles naturales. Este pellejo que cae hasta cubrir el lomo del Cigarrón, solía rematar en uno o dos rabos que a tal efecto se dejaban al despellejar al animal. Cayendo desde lo más alto de la mitra y por detrás, cuelgan unos mechones de crin de caballo.
En este apartado queremos mencionar al experto artesano de máscaras o caretas de nuestra Villa, D. Álvaro Ferreira Diéguez. Nacido en Verín el 22 de septiembre de 1965, en la plaza mayor, centro mismo de una tradición entroideira. Ya a una edad muy temprana, con apenas ocho años, su inquietud le lleva a realizar su primera careta de cigarrón, que con el tiempo fue acrecentando y puliendo a la vez que su interés medraba por esta figura y su fiesta. Su principal preocupación ha sido y es mantener la tradición al tiempo que su divulgación.
Los conocimientos le fueron trasmitidos por la fiesta misma sin contar con otro maestro que su interés por la figura del cigarrón y su historia, inquietud que ha trasmitido y trasmite a través de los obradoiros que anualmente realiza en colaboración con el Ayuntamiento de Verín, así, como en conferencias y eventos que resaltan esta figura.

 

 

MATERIAS PRIMAS:

Madera de “amieiro” cocida y puesta a secar durante un año.
Aluminio para la mitra donde más tarde se pintará.
En su construcción se utiliza entre otros: piel, tela vaquera, cuero, lana, pelo de cola de caballo, etc

 

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HERREAMIENTAS:

Los principales útiles para la hechura de una careta son: trenchas, formones, gubias mazo, destornilladores, cuchilla, alicates, etc…,

PROCESO DE ELABORACIÓN:

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VACIADO
LIJADO

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PINTADO

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MONTAJE

(inserir 1 imagem grande e 6 pequenas)

 

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Pautas de Conducta:

La Figura del Cigarrón no tendrá nunca una actitud violenta, sino más bien, un carácter de respeto mutuo. El Cigarrón desfilará por las calles de la Villa blandiendo su látigo y haciendo sonar los cencerros (chocas) para advertir al púbico de su presencia.
El público presente en las calles deberá ceder y facilitar el paso, haciendo un pasillo y respetando su vestimenta en todo momento. Conocido en esta fiesta el uso de harina, petardos u otros objetos, no se permitirá su uso, contra la figura del Cigarrón.
El Cigarrón mostrará en todo momento su autoridad en las calles, más aún en los desfiles multitudinarios, manteniendo el orden del público, si fuera necesario, utilizando su látigo de forma intimidatoria.
Sobre la Careta o Máscara, el Cigarrón evitará mostrar el rostro guardando el anonimato y la tradición hacia el público. Esta norma no implica que los menores de edad puedan desfilar sin careta.
Desfiles organizados:
En estos desfiles se colocarán en tres filas procurando que los mayores se sitúen en los flancos, los pequeños en el centro y los que necesiten acompañante al final del desfile. Se sugiere que el cierre del desfile se realice con tres adultos. La cabecera del desfile será presidida por los cigarrones más veteranos como homenaje a su trayectoria.
Aquellos cigarrones que no quieran participar del desfile, se les ruega que no interfieran en el evento organizado evitando coincidir con el resto de cigarrones para no molestar.

 

 

Corredoiro:

La Salida será a las 12:00 h desde el Ayuntamiento con recorrido por Avenida de Portugal enlazando con Luis Espada hasta San Lázaro y regreso por Calle Mayor hasta la Plaza. Luego se acudirá a la salida de Misa, en las dos Iglesias, formando un pasillo por el que los Feligreses serán recibidos con el estruendo que causan las chocas. A continuación todos los participantes acudirán a la Plaza Mayor para degustar productos de la zona y realizar diversos desfiles en grupos reducidos exhibiendo el esplendor del Cigarrón.
Jueves de Comadres: Por la mañana se celebra el Desfile Infantil o también llamado desfile de los niños que comienza en torno a las 11:00 horas recorriendo diversas calles de la villa hasta llegar a la Plaza Mayor. Por la noche la salida será a las 00:00 h desde la Casa del Escudo en San Lázaro, acompañando a la Reina del Carnaval hasta el palco de la Plaza Mayor, dónde se realiza el pregón. Finalizado este acto, los Cigarrones se retiran, continuando la fiesta hasta altas horas.
Domingo de Carnaval “Día Gordo”: La Salida será coordinada por Protección Civil y Policía Local junto con las comparsas y carrozas a partir de las 12.00 h concentrándose en la Avenida de Castilla para realizar el desfile organizado por el Ayuntamiento. Los Cigarrones iniciarán el desfile realizando tramos cortos para dar cabida al resto de participantes, llegando hasta la Plaza Mayor dónde finalizará el acto. No obstante,

 

 

 

muchos Cigarrones, retornarán al desfile en sentido contrario para colaborar en mantener el orden público y dar mayor al desfile, siendo la figura principal del mismo.
Martes de Carnaval: Similar al anterior, pero cambiando la hora de partida (16:30 h). Al acabar el desfile, los Cigarrones, desfilarán por libre, en grupos reducidos para despedir el Carnaval, hasta bien entrada la noche.
Salidas en Grupo:
San Antón (17 de Enero): Será el punto de partida para la primera salida en público del Cigarrón en la Comarca de Verín.
Se realizarán salidas en grupos reducidos que recorrerán las calles de la Villa. A partir de este día, cualquier Cigarrón puede salir, con el traje, cuando lo desee.

3. El Sentimiento de un Cigarrón

Para un cigarrón el momento de vestir el traje representa algo más que una tradición. Los que llevan este traje se preparan, física y mentalmente, para darlo todo. En esta celebración del Carnaval se reúnen cientos de Cigarrones para desfilar juntos, y la edad es lo de menos para disfrutar de una fiesta que se respira desde la cuna, grandes y pequeños, hacen carreras por la villa, atrayendo a numeroso público. El peso del traje y el sonar de las chocas, nos estremecen manteniendo esta tradición centenaria.

 

 

 

4. El Bautizo del Cigarrón

Día de emociones el sábado de Entroido en Verín. Y es que se celebró el emblemático y tradicional "Bautizo do Cigarrón", un momento muy esperado tanto por los nuevos y jóvenes cigarrones como por sus familias. En un acto lleno de solemnidad, en la Plaza das Mercedes, dónde se lleva a cabo este investimento, durante el cual se les ayuda a vestirse correctamente y, finalmente a colocarse la casi sagrada máscara o careta.
Después de este momento contenido de emoción, los nuevos presiden una marcha cara a la Plaza do Cigarrón, donde se realizó, como sucede cada año, un sentido homenaje a los cigarrones que por cualquier motivo no puedan salir durante estos días tan especiales para ellos. El homenaje consistió en la colocación de una pañoleta en la estatua do Cigarrón y en una ofrenda floral con la que se busca reivindicar el sentimiento del cigarrón.
A continuación os mostramos un vídeo, dónde detallamos los pasos a seguir para vestirse un Cigarrón. (Vídeo Modesto)

 

 

 

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